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Historia de Radio Gandia
RADIO GANDIA Y LA GUERRA CIVIL

En la noche del 17 de julio de 1936 se radiaban las primeras noticias sobre los movimientos militares en Ceuta y Melilla, calificados en un principio como intentona de malestar, al mismo tiempo que se consumaba el "alzamiento militar" al día siguiente.

Las noticias de los sucesos registrados en Marruecos produjeron la natural pesadumbre y los obligados comentarios. El Gobierno de la República se decidió presto a entrar en contacto con los ciudadanos por medio de la radio, procurando difundir la tranquilidad y rectificar determinadas noticias en circulación. A las 8,30 de la mañana del 18 difundía por radio la primera nota del Gobierno dirigida al país. Horas después, los comunicados serían facilitados desde un micrófono instalado en el Ministerio de la Gobernación, para ser retransmitidos a todas las emisoras españolas: "De nuevo habla el Gobierno para confirmar la absoluta tranquilidad de toda la Península".

El Gobierno estima las adhesiones que ha recibido, y al agradecerlas manifiesta que el mejor concurso que se le puede prestar es garantizar la normalidad de la vida cotidiana para dar un elevado ejemplo de serenidad y de confianza en los resortes del Poder.

Gracias a las medidas de previsión que se han tomado en parte de las autoridades, puede considerarse desarticulado un amplio movimiento de agresión a la República, que no ha encontrado en la Península ninguna asistencia y sólo ha podido conseguir adeptos en una fracción del Ejército que la República española mantiene en Marruecos, que olvidándose de sus altos deberes patrióticos, fue arrastrada por la pasión política sin tener presentes los sagrados compromisos contraídos con el régimen republicano.

El Gobierno ha tenido que tomar en el interior radicales y urgentes medidas, ya conocidas las unas y culminando las otras en la detención de varios generales, así como de jefes y oficiales comprometidos en el movimiento.

La Policía ha conseguido también apoderarse de un avión extranjero que, según indicios, tenía el cometido de introducir en España a uno de los cabecillas de la sedición.

Estas medidas, unidas a las órdenes cursadas a las fuerzas que en Marruecos trabajan para dominar la sublevación, permiten afirmar que la acción del Gobierno será suficiente para restablecer la normalidad.

Para que la opinión no se desvíe, conviene que la gente sepa que Radio Ceuta, de la que se apoderaron elementos facciosos, da noticias simulando ser la Radio Sevilla, de cosas que dice ocurridas en Madrid y en el resto de España, cuando, como es público y notorio, la normalidad es absoluta.

Comprendiendo que su movimiento ha sido aislado y fracasado, se esfuerzan en divulgar que quedan en poder de los sublevados los Ministerios de la Guerra y Gobernación, y otras falsedades como éstas. El público puede juzgar de la situación de aquellas gentes que quieren disimular las divisiones y el desbarajuste que entre ellos reina, con mentiras y falsedades como las indicadas» Transcrito en el periódico Las Provincias del 19 de Julio de 1936 de las emisiones radiadas del día 18 de julio.

A lo largo del día 18 de julio se sucedieron los comunicados radiados, anunciando las medidas adoptadas por el gobierno.

En Gandía las noticias golpistas fueron recibidas con una aparente tranquilidad, aunque las gentes iban convenciéndose de la gravedad de la situación política. Las repercusiones del golpe de los militares no tardaron en vivirse.

En los días posteriores al movimiento militar se constituyeron - el Comité de Salud Pública y el Comité Antifascista. Este último se encargó de ordenar las detenciones o los registros de los domicilios de personas consideradas contrarias al régimen. Y todos los servicios de la ciudad se entregaron para ser atendidos por milicianos de los diferentes partidos del Frente Popular.

El Palacio Ducal durante la Guerra
Civil fue convertido en un  cuartel de
carabineros bajo el mando del capitán
Manuel García.

Las milicias del partido Unión Republicana ocuparon el chalet de José Román en el Paseo de las Germanías, y las de Izquierda Republicana el edificio de Fomento de Agricultura, Industria y Comercio. Las Escuelas Pías fueron destinadas a prisión preventiva de la ciudad, y el Palacio Ducal a cuartel de carabineros, fuerza al mando del capitán Manuel García. Estas y la Guardia Civil, en unión de las formadas milicias, se encargaron de la vigilancia de la ciudad. Como prueba de ello, el 24 de julio recorrieron en formación la ciudad, siendo vitoreadas por el público a su paso por las calles, entre vivas a la República y al Frente Popular.

 Sin embargo, la multiplicación de los centros de decisión política pronto evidenció la existencia de vacío de poder, que unido al ambiente de enfrentamiento civil y revolucionario, propició una atmósfera de incontrolada violencia, que dio rienda suelta para cometer trágicos desmanes, detenciones seguidas de "paseos", incendios de archivos, a la vez que se desataba la ira anticlerical para saquear las iglesias, los conventos de Gandía, e incendiar el 2 de agosto la Colegiata.

Todo este estado de cosas, era denunciado por la misma prensa republicana de Valencia con estas palabras: "Los jefes fascistas ordenan en sus instrucciones de guerra que para asegurar la vanguardia hay que sembrar el terror y el escarmiento en la retaguardia de la manera más inexorable, pública y espectacular posible".

Dice más adelante formulándose una pregunta como respuesta: "ya sabemos el sentido que esto tiene, y los objetivos que persiguen. Pero en nuestras propias filas, ¿qué se proponen o a quién obedecen esos grupos aislados de gentes irresponsables que, deshonrando el sagrado uniforme de la libertad del pueblo, cometen actos vandálicos, saqueos, robos, "requisas" por cuenta propia, amenazas, asolando con sus "razzias" nuestros campos, sembrando el terror y la desconfianza entre los pequeños campesinos, comerciantes, industriales adictos al régimen que tan útiles servicios vienen prestando desde los primeros momentos?"

Y después de recomendar las medidas, que debían adoptar para robustecer la autoridad de los Comités de Salud Pública, terminaba con una recomendación final: "para quien insista en acciones paralelas a las de los criminales facciosos, sembrando el terror y la desunión, llamamos la ayuda de todas las fuerzas y partidos del Frente Popular, para que realicen el escarmiento de la manera más inexorable, pública y espectacular posible. Hay que acabar de raíz con las vandálicas acciones individuales, de manera enérgica y ejemplar, sea cual fuese el emblema o brazalete que encubra la actuación infame" (artículo del periódico El Mercantil Valenciano 20 Agosto 1936)

En Gandía con decisión y para terminar con los excesos que dominaban la calle, a mediados de agosto el Comité de Salud Pública se decidió a utilizar la emisora local como instrumento de propaganda y comunicación. Fue entonces cuando Radio Gandía desempeñó un importante papel como medio de información al transmitir desde su estudio una serie de instrucciones y orientaciones sobre la marcha de los acontecimientos, así como también conferencias y charlas sobre temas puntuales sobre el conflicto. Se encargaron de pronunciarlas Angel Gaos y Salvador Fuster todas las tardes en una hora de gran audiencia, como era de siete a ocho. En atención a la conveniencia del día se elegía el mensaje que mejor podía contribuir para tranquilizar ánimos y actitudes de la población, para evitar desórdenes producidos siempre por noticias alarmistas o rumores, y en definitiva para defender el respeto a la autoridad y legalidad del Gobierno de la República.

Las charlas radiofónicas se centraron unas veces en prevenir y oponerse al bandolerismo, que practicado por salteadores venidos de otras comarcas, asolaban La Safor aprovechando el clima de revuelta. Otras veces se dedicaron a condenar las irregulares decisiones de confiscación de tierras, que no fuesen aprobadas por el Frente Popular, como las que se produjeron en toda la comarca, con aquellos cartelitos que decían: "UHP requisado por el Comité". A mediados de septiembre, cuando se veía con claridad que la guerra iba a alargarse mucho más tiempo, las charlas se orientaron a explicar la necesidad de formar un ejército popular. Y a primeros de octubre salía hacia el frente de Teruel la "División Gandía".

En los primeros meses de la guerra civil, Radio Gandía procuró mantener su programación habitual. Siguió en antena "El Jueves Infantil" bajo la dirección de Alvaro Navarro con la participación de los alumnos de la Escuela Municipal de Música, y la colaboración de Salvador García. Comenzado 1937, el director de la Escuela de Música, a petición de Melchor Martínez Rufat, directivo del Centro Popular de Cultura, organizó un grupo orquestal y coros para que intervinieran amenizando las conferencias y disertaciones que este Centro daba todas las semanas en Radio Gandía. Sin embargo, estas emisiones duraron hasta el bombardeo del 26 de febrero sobre Gandía, provocando la huida y dispersión de todos los que participaban en este tipo de emisiones.

Cuando e1 26 de mayo de 1937, Radio Gandía era incautada oficialmente por el Gobierno de la República con todo el material de repuesto radiofónico, la programación se limitaba a radiar discos, leer partes oficiales y notas de socorro. El horario de emisión fue el mismo, lo que permitió a EAJ-23 mantener una elevada audiencia. Más aún, ésta aumentó al dejar de funcionar muchas emisoras, unas desmanteladas, y otras por falta de piezas de repuesto. Pero a medida que iba avanzando el desarrollo de la guerra, en determinadas horas de noticiarios, los radioescuchas se esforzaban por sintonizar con las emisoras de la llamada "zona nacional". La ansiedad por conocer el resultado de las operaciones militares, hacía cada vez más notoria la escucha de las emisoras nacionales. Situación que motivó a la Comisión Gestora Municipal a debatir en la sesión del 17 de junio de 1938, la necesidad de incautar los aparatos de radio de personas particulares. Sin embargo, estas medidas ya eran tardías y no llegaron a cumplirse.

 

 
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