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Viernes, 28 de Diciembre de 2018 11:51


 

Los menores de 5 años y mayores de 65 no deberían tomar uvas en Nochevieja 

Es un consejo de los médicos  otorrinolaringologos que además lanzan una campaña en change.org para que aumente el tiempo entre campanadas

Imagen de la uva del Vinalopó para la campaña de Nochevieja. Foto: Cadena SER 
 

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEROL-CCC) aconseja no dar uvas a los niños menores de cinco años en Nochevieja, porque son los que más riesgo tienen de sufrir atragantamiento o asfixia. “Las uvas, por su forma y textura, pueden obstruir las vías respiratorias y provocar una situación de peligro que puede llevar incluso a la muerte si no se actúa a tiempo", indica el doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, secretario general de la SEORL-CCC.

 

Por otro lado, también advierten de los riesgos que pueden correr las personas mayores de 65 años, sobre todo si sufren trastornos de deglución, como la disfagia. Por ello, se lanzado una campaña en change.org en la que se pide aumentar el intervalo de tiempo entre las campanadas para poder mejorar la deglución de las uvas.

 

Las uvas, por su tamaño y su piel resbaladiza, “pueden propiciar que se traguen sin masticar y generen un taponamiento de las vías aéreas, impidiendo al niño respirar”, asegura el doctor Gutiérrez Fonseca. “Para reducir el riesgo de aspiración lo aconsejable es quitarles la piel y las pepitas y cortarlas en varios trozos, de forma que sean más fáciles de digerir”, indica el doctor.

 

 

Otra opción, es adaptar el momento de las campanadas para que los niños y las personas mayores, puedan seguir la tradición sin riesgo tomando otro tipo de alimentos. Sin embargo, advierten, tampoco son buenos los frutos secos, uno de los alimentos que más atragantamientos causan en España.

 

Aunque no sean alimentos de gran tamaño, los fragmentos duros que se desprenden al morderlos pueden obstruir las vías respiratorias, sobre todo en el caso de los niños menores de dos años, que no son capaces de masticarlos adecuadamente y no han desarrollado suficientes reflejos defensivos como la tos o el estornudo”, afirma el doctor Gutiérrez Fonseca. Por eso se aconseja no dar cualquier tipo de fruto seco sin moler a los niños menores de tres años y recomiendan no hacerlo hasta los cinco o seis años, por el alto riesgo que existe de atragantamiento y asfixia.

 

 

Otro alimento que puede provocar atragantamientos en niños y personas mayores en Nochevieja son los polvorones. “Estos dulces pueden crear una masa compacta en la boca, y si el niño ríe o tose mientras los mastica, favorecerá que lleguen trazas directamente a la laringe, la tráquea o los bronquios, dificultando la respiración”, añade el doctor Gutiérrez Fonseca.

 

Aunque comúnmente se asocie el riesgo de asfixia por alimentos con los niños, los datos muestran que la incidencia de asfixia en personas mayores de 65 años es siete veces mayor que en niños de 1 a 4 años, según una revisión publicada en la revista Geriatrics.  La pérdida de la dentadura, la disminución de la salivación o el debilitamiento de los músculos responsables de la masticación asociado a la edad, genera problemas de deglución en las personas mayores, sobre todo si padecen enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson. Esto aumenta las posibilidades de sufrir aspiraciones a la hora de consumir alimentos sólidos o líquidos. 

 

 

 


 
 
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