Se lo adelantábamos hace unos días, FINSA ha planteado un nuevo Expediente de Regulación de Empleo que afectará a 176 trabajadores. Desde el comité de empresa de Grupo FAUS insisten en que la empresa "es rentable y el objetivo de la dirección siempre ha sido acabar con la planta de Gandia".
Prueba de ello es que de los 200 trabajadores que van a quedar después de este Expediente de Regulación de Empleo, la mitad forma parte de lo que se denomina plantilla estructural, es decir, no producen, lo cual para una empresa manufacturera es una prueba de que el objetivo final de FINSA es cerrar.
Hasta ahora, los trabajadores de FAUS se han reunido con los políticos y han pedido la ayuda de las administraciones, pero el presidente del comité de empresa de FAUS, Josep Albors, ha señalado que es hora de que éstas se impliquen y aporten soluciones al problema en tanto que FAUS tiene una repercusión directa de 6 millones de euros, de 20 millones si hablamos efectos indirectors, que van a dejar de entrar en la Safor. De hecho, asegura Albors, hay un inversor interesado en FAUS y quieren poder hablar con él.
A partir de ahora van a celebrar reuniones cada martes para establecer las acciones a emprender.